Guía · TécnicaGuide · Technique
Tostar cacao en casa es más sencillo de lo que parece y transforma por completo el perfil de sabor del grano: libera los aromas que la fermentación y el secado han desarrollado, reduce la humedad residual y hace que la cáscara se separe con facilidad. Si tienes cacao en grano seco y fermentado, estás a un paso de tener nibs frescos, pasta de cacao casera o simplemente granos tostados para comer directamente.
Precalienta a 120–135°C. El rango exacto depende del tipo de cacao y del nivel de tostado que quieres. Temperaturas más bajas dan un tostado más suave y frutal; más altas producen notas más oscuras e intensas. Para un primer tostado, comienza en 120°C.
Coloca los granos en una sola capa sobre la bandeja. No los amontones — el contacto directo con el calor es lo que hace el trabajo. Si tienes papel de hornear, úsalo para facilitar la limpieza.
El tiempo varía según el tamaño del grano y el horno. Los primeros 15 minutos suelen ser silenciosos. A partir de ahí empieza a escucharse un ligero crujido — es la humedad saliendo. Abre el horno cada 8–10 minutos y mueve los granos para garantizar un tostado uniforme.
El cacao está listo cuando:
Si el grano empieza a oler a quemado o amargo en exceso, sácalo inmediatamente — el sobretostado es el error más común y destruye los compuestos aromáticos.
Retira la bandeja del horno y extiende los granos sobre una superficie fría (encimera, mesa) o pásalos a otra bandeja. El enfriado rápido detiene el tostado residual. No los dejes enfriar en la bandeja caliente — seguirán tostándose.
Calienta una sartén de fondo grueso a fuego medio-bajo. Añade los granos en una sola capa y remueve constantemente con una espátula. El proceso dura entre 15 y 25 minutos. Es más laborioso pero te da más control sobre cada grano y es ideal para cantidades pequeñas (menos de 200 g).
La señal de punto es la misma: cáscara que se desprende, aroma a chocolate tostado y grano que cruje limpiamente al partirlo.
Una vez fríos, el descascarillado es sencillo:
Lo que obtienes son nibs de cacao caseros: puros, frescos y con el aroma de tu tostado personalizado.
Nuestro cacao en grano seco es Trinitario de San José de Sisa, fermentado y secado al sol en el fundo. Trazabilidad total, calidad constante. Disponible en 1 kg, 5 kg, 10 kg y más.
Pedir cacao en grano secoSi quieres ahorrarte el proceso y usar cacao ya tostado y pelado, en Fundo Maranatha también ofrecemos cacao tostado pelado listo para consumir o moler.
Roasting cacao at home is simpler than it sounds, and it completely transforms the bean's flavor profile: it releases the aromas that fermentation and drying have developed, reduces residual moisture, and makes the husk separate easily. If you have dry, fermented cacao beans, you are one step away from fresh nibs, homemade cacao paste, or simply roasted beans to eat directly.
Preheat to 120–135°C (250–275°F). The exact range depends on the type of cacao and the roast level you want. Lower temperatures give a lighter, fruitier roast; higher temperatures produce darker, more intense notes. For a first roast, start at 120°C.
Spread beans in a single layer on the tray. Don't pile them up — direct contact with heat is what does the work. Parchment paper makes cleanup easier.
Time varies depending on bean size and oven. The first 15 minutes are usually quiet. After that you'll start hearing a light crackling — that's residual moisture leaving. Open the oven every 8–10 minutes and move the beans to ensure even roasting.
The cacao is ready when:
If the beans start smelling burnt or excessively bitter, remove them immediately — over-roasting is the most common mistake and destroys aromatic compounds.
Remove the tray from the oven and spread beans on a cool surface (counter, table) or transfer to another tray. Rapid cooling stops residual roasting. Don't let them cool on the hot tray — they will keep roasting.
Heat a heavy-bottomed pan over medium-low heat. Add the beans in a single layer and stir constantly with a spatula. The process takes 15–25 minutes. More labor-intensive but gives you more control over each bean — ideal for small quantities (under 200 g).
The "done" signals are the same: husk separating, roasted chocolate aroma, bean that snaps cleanly when broken.
Once cooled, de-husking is straightforward:
What you get are homemade cacao nibs: pure, fresh and with the aroma of your personalized roast.
Our dry cacao beans are Trinitario from San José de Sisa, fermented and sun-dried at the farm. Full traceability, consistent quality. Available in 1 kg, 5 kg, 10 kg and larger.
Order dry cacao beansIf you'd rather skip the process and use already-roasted and peeled cacao, at Fundo Maranatha we also offer roasted peeled cacao ready to eat or grind.